Nota de prensa18/02/2026

La Diócesis presenta el documento «Protección de los menores frente a la pornografía y contenidos violentos» como “uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo”

Ante el creciente impacto de estos contenidos

La Diócesis de Segorbe-Castellón ha presentado, en la Casa Sacerdotal Familia de Nazaret de Castellón, el documento «Protección de los menores frente a la pornografía y contenidos violentos», un texto elaborado tras varios meses de trabajo coordinado que ofrece criterios, orientaciones y propuestas concretas ante el creciente impacto de estos contenidos en niños y adolescentes.

La rueda de prensa, presentada por el delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, D. Héctor Gozalbo, ha contado con la intervención de D. Casimiro López Llorente, Obispo de la Diócesis; de D. Ignacio Estévez, experto en ciberseguridad; y de D. Juan Gozalbo, miembro de la Delegación de Medios.

Un desafío educativo y pastoral urgente

En una carta remitida a toda la Diócesis con motivo de la publicación del documento, D. Casimiro advierte que “nos encontramos ante uno de los desafíos educativos y pastorales más graves y urgentes de nuestro tiempo”. En el mismo escrito subraya que el acceso “muy frecuente y en edad cada vez más temprana” a la pornografía y a contenidos violentos a través de dispositivos digitales “está afectando profundamente al desarrollo afectivo, psicológico y espiritual de niños, adolescentes y jóvenes”.

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Esta realidad, añade el Obispo en el escrito dirigido a sacerdotes y fieles, “interpela directamente a toda nuestra Iglesia diocesana, a las familias y a las instituciones educativas”, llamadas a acompañar, formar y proteger a los menores “con responsabilidad y amor”.

La publicación impresa del documento está disponible en la conserjería del Obispado en Castellón, y la versión digital puede descargarse desde la página web diocesana.

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Un trabajo coordinado y multidisciplinar

Durante los últimos meses, las Delegaciones diocesanas para la Catequesis y el Catecumenado, para la Enseñanza, para los Medios de Comunicación Social y para la Familia y Defensa de la Vida han trabajado de manera conjunta en la elaboración del texto. Han contado además con la colaboración de profesionales de la antropología y de expertos en seguridad e informática, que han aportado su competencia técnica y su experiencia profesional.

El resultado es un documento que combina tres dimensiones fundamentales: datos objetivos para comprender la magnitud del problema; claves educativas y antropológicas que iluminan la formación afectivo-sexual desde una visión integral de la persona; y orientaciones prácticas, incluidas herramientas de protección digital, para crear entornos más seguros. Entre estas se encuentran pautas concretas para la configuración de dispositivos, recomendaciones sobre control parental y filtrado de contenidos, criterios para el acompañamiento educativo en el uso de redes sociales y propuestas para establecer normas claras y coherentes tanto en el ámbito familiar como en el escolar.

Destinatarios: familia, escuela y comunidad cristiana

El texto se dirige, en primer lugar, a los padres y madres, “primeros y principales educadores de sus hijos”, llamados a acompañarlos también en el ámbito digital “con cercanía, claridad y coherencia”.

Asimismo, está destinado a catequistas y a todos los agentes implicados en la pastoral infantil y juvenil —en parroquias, movimientos y asociaciones—, así como a los equipos directivos y docentes de los centros educativos diocesanos y colegios de la Iglesia.

Documento Menores. Obispado

No obstante, como subraya el Obispo, se ofrece “a todos”, independientemente de sus convicciones religiosas, como un servicio al bien común y a la protección integral de los menores.

Más allá de las soluciones técnicas

Uno de los ejes centrales destacados por D. Casimiro es que “la verdadera protección de nuestros menores no se limita a soluciones técnicas, aunque estas sean necesarias”.

Requiere, afirma, “una educación en la libertad y la responsabilidad, una formación de la conciencia y una propuesta cristiana, positiva y esperanzadora del amor humano y de la sexualidad”. Solo desde la colaboración entre familia, escuela y comunidad cristiana —añade— será posible afrontar este desafío “con eficacia y espíritu evangélico”.

En este sentido, anima a acoger el documento “como una herramienta de trabajo y de reflexión”, capaz de suscitar encuentros formativos, diálogo en las familias e iniciativas educativas, así como un renovado compromiso pastoral con niños, adolescentes y jóvenes.