Nota de prensa17/06/2026

Cáritas: Una jornada para reencontrarnos con la generosidad que transforma

Desierto de las Palmas

El personal laboral y el equipo directivo de Cáritas Diocesana compartimos ayer una jornada de convivencia y reflexión en el Desierto de las Palmas, acogidos por la comunidad de Padres Carmelitas Descalzos en un entorno privilegiado para el encuentro, la escucha y la interioridad.

Bajo el lema «La generosidad», la jornada nos invitó a detener el ritmo cotidiano para dedicar un tiempo al cuidado de las relaciones, al fortalecimiento de los vínculos que nos unen y a la reflexión sobre el sentido profundo de nuestra tarea. En un espacio donde la naturaleza se convierte en aliada del silencio y la contemplación, pudimos abrir el corazón y la mirada a aquello que da sentido a nuestra misión: acompañar, servir y caminar junto a las personas más vulnerables.

A lo largo del día compartimos dinámicas, momentos de trabajo en grupo, juegos, espacios de reflexión personal y comunitaria, también instantes de conversación distendida que estuvieron marcados por la cercanía, las risas, el buen humor y la fraternidad. Fueron momentos sencillos, pero profundamente significativos, que nos recordaron la importancia de cultivar la generosidad no solo hacia quienes acompañamos desde nuestra acción social, sino también hacia las personas con las que compartimos cada día el trabajo y la misión, sin olvidarnos de cultivarla también con nosotros mismos. El precioso gesto de las semillas, que luego ofrecimos en la Eucaristía, nos ayudo a visualizar esta realidad.

La oración nos ayudó a profundizar en el significado de la generosidad entendida como una forma de vivir y relacionarnos, una actitud que nace del reconocimiento de la dignidad de cada persona y que nos impulsa a salir al encuentro de quien más nos necesita. Una generosidad que se expresa en el tiempo compartido, en la escucha atenta, en el compromiso cotidiano y en la capacidad de construir comunidad.

La celebración de la Eucaristía, centro y fuente de la vida de Cáritas, fue uno de los momentos más especiales de la jornada. En ella renovamos nuestro compromiso con el Evangelio y con la misión que nos une: hacer visible el amor de Dios a través de gestos concretos de acogida, acompañamiento y esperanza.

 

La convivencia concluyó con una comida fraterna preparada con cariño por los Padres Carmelitas Descalzos, a quienes agradecemos su hospitalidad y acogida. Un momento que puso el broche final a una jornada marcada por el compañerismo, el respeto mutuo y el afecto que caracteriza a quienes, día tras día, ponen sus capacidades, su profesionalidad y su humanidad al servicio de las personas.

Regresamos a nuestras tareas con energías renovadas y con la certeza de que la generosidad sigue siendo uno de los pilares fundamentales de nuestra acción. Porque, como nos recuerda el lema de la Campaña de Cáritas de este año, en definitiva, «Hemos elegido amar. Hemos elegido comunidad».