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Epifanía del Señor

La adoración de los Magos

«Los magos entraron en la casa: vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron» Mt 2,11)

La fiesta de la Epifanía del Señor nos recuerda que la presencia de ese «Dios con nosotros» no es patrimonio de unos pocos, ni siquiera de nosotros los cristianos, sino que el Señor ha venido para disipar las tinieblas con su luz, de todo el ser humano y todos los seres humanos. Para llegar hasta Él solo hay que mirar más allá de la rutina que a veces nos asfixia y dejarnos llevar por su estrella, por ese deseo que ha puesto en el corazón de cada uno y orienta nuestras búsquedas. El camino siempre es apasionante y está lleno de pistas, pero la Palabra de Dios será la que realmente nos alumbre y nos señale el camino.

Los Magos constituyen el icono de los buscadores de Dios, ellos intuyen el nacimiento del Mesías, pero necesitan ayuda par encontrarlo. Por eso, llegan a Jerusalén preguntando donde pueden encontrar al rey de los judíos, pues han visto su estrella en Oriente y desean adorarlo.

Los Magos han encontrado lo que andaban buscando, a Aquel que transforma las tinieblas en luz, lo escabroso en llano, a Aquel que es la salvación del mundo. Y es que el encuentro con Jesús siempre nos hace inaugurar caminos nuevos.

Si queremos que nuestra vida tenga un horizonte de sentido solo podemos postrarnos ante el Señor de la vida o ante aquellos que muestran su rostro, los pobres.