Ciclo de Conferencias "Evangelii Gaudium". Darío Molla

768 dario“… VALORAR AL POBRE EN SU BONDAD PROPIA, CON SU FORMA DE SER, CON SU CULTURA, CON SU MODO DE VIVIR LA FE” (E.G. 199)

“Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o programas de promoción y asistencia…” (EG 199)

Entonces, ¿qué?...

“… Valorar al pobre…” Es un acercamiento personal, un compromiso personal, un hacer y estar de otro modo, unas actitudes de fondo… ¿Cuáles? Me voy a fijar en tres de ellas que, junto a otras, caracterizan el modo evangélico de compromiso por los pobres… Lo haré siguiendo el esquema clásico del “ver, juzgar, actuar”…

También puedes descargar o escuchar el audio aquí:

1.- Un modo de “ver”: la “atención amante” (EG 199)
 
       “El verdadero amor siempre es contemplativo, nos permite servir al otro no por necesidad o por vanidad, sino porque él es bello, más allá de su apariencia” (EG 199)

-La necesaria contemplación: mirar, escuchar… Mirar más allá de las primeras evidencias o impresiones, escuchar más allá de las palabras o los silencios… Una contemplación que siempre se pregunta, que nunca se da por satisfecha… Esa contemplación nos permite descubrir necesidades a veces insospechadas, ocultas, pero a veces más necesitadas de cuidado y más decisivas que las evidentes….

-Esa contemplación pide capacidad de apertura, de renuncia al propio pre-juicio, al propio esquema preconcebido, a las etiquetas en serie… Es “renuncia”, que, como toda renuncia, nos quita seguridad… Esa atención también nos hace descubrir aspectos que no nos gustan, pero nos hace más capaces de comprenderlos y de aceptar a la persona con ellos… Nos hace más vulnerables…

-La contemplación nos da capacidad de acogida a la persona real y concreta que encuentro… incluso cuando no es la que esperaba, o la que me gustaría… pero es la que hay, la real, no la imaginaria… Quizá no es “buena”, pero entonces necesita más aún mi apoyo y mi acogida… Quizá entonces no me “satisface” tanto lo que hago, pero es más necesario para el otro…  porque, muy probablemente, ese otro será el más rechazado y marginado…

-Ese modo de mirar, cuando es profundo y sostenido, transforma… Me transforma a mí, y mi modo de ver la vida, y mi modo de leer y entender el evangelio…

2.- Un modo de “juzgar”: “valorar al pobre con su bondad propia” (EG 199)

-    Aquí las palabras importantes son el calificativo “propia”, el posesivo “su” y el verbo “valorar”…

-Bondad “propia” es una forma de bondad que no es la mía, sino la suya… Otro esquema de bondad que es la que cuaja en unas circunstancias vitales completamente distintas a las mías… No puedo medir “con mi propio rasero”…

-Esto es mucho más hondo y evangélico de lo que parece a primera vista: la bondad que Jesús destaca en tantos pecadores/as del evangelio… No es la “oficial”, pero es bondad… Yo no soy “el bueno” que llevo a Dios al otro, sino que Dios ha entrado en su corazón mucho antes de que yo aparezca en su vida… Dios ni me pide permiso a mí, ni me espera a mí, ni necesita de mí para entrar en la vida de los pobres…

-Por ello también el pobre me acerca a Dios… Por eso “me evangeliza”… En ellos se nos acerca muchas veces un Dios que descoloca, crea inquietud,  turba… ¿por qué no?: quitémonos de la cabeza eso de que Dios siempre es el que “me afirma y reafirma”… ¡Qué cómodo sería eso! Nuestro idolillo particular que siempre nos bendice y juega a favor nuestro…

-Y se me pide “valorar”… Valorar es mucho más que reconocer, tolerar, aceptar…. Es estimar, apreciar, darle valor… El valor de todas las personas…. Eso me permite acercarme de otro modo, más de “tú a tú”, menos paternalista o desde la superioridad… Tener más, saber más, no me hace más digno: la dignidad radica en el ser personas… Y a veces hay personas que tienen mucho, que saben mucho, que mandan mucho… con comportamientos muy indignos.


3768 CONFERENCIA DARIO MOLLA .- Un modo de “actuar”: “desde esta cercanía real y cordial podemos acompañarlos adecuadamente en su camino de liberación” (EG 199)

-Aspiramos al “acompañamiento” como horizonte de nuestro compromiso, como forma más humana y más evangélica… ¿Qué pide y/o supone ese “acompañar”?

a)generar una base de relación humana y de confianza (“desde una cercanía real y cordial”) por la que la otra persona me acepta como compañero/a…;

b)disponibilidad: más allá de los tiempos prefijados o preestablecidos, fuera de los espacios “míos” (ese “salir”…)…;

c)capacidad de abnegación y de renuncia: a mi ritmo y mis prisas para acompasar los pasos, a mi camino o itinerario prefijado…;

d)permanencia durante el tiempo que dure el camino, el viaje…: superar los desánimos propios y ajenos…; no puedo dejar en la estacada…;

e)sentido de la gratuidad: generar in-dependencia, libertad, que aprendan y puedan caminar por sí solos, sin necesitar o depender de mí….

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